BAR RESTAURANTE “HERMANOS TOMILLEROS”
HISTORIA
La historia de los Tomillero comienza con el dueño de ésta bebiendo pescado fresco por la
calle montado en una bicicleta, desde la calle Menéndez Pelayo donde actualmente se
encuentra ahora “Bar Hermanos Tomilleros” hasta. Como ya sabemos, vender pescado
fresco en una bicicleta por las calles no está permitido, por lo que eso no podía hacerlo,
era ilegal. Este hombre del cual estamos hablando, tiene 5 hijos, estos no querían estudiar
ninguno así que tenía que hacer algo para que ellos tuvieran trabajo también.
calle montado en una bicicleta, desde la calle Menéndez Pelayo donde actualmente se
encuentra ahora “Bar Hermanos Tomilleros” hasta. Como ya sabemos, vender pescado
fresco en una bicicleta por las calles no está permitido, por lo que eso no podía hacerlo,
era ilegal. Este hombre del cual estamos hablando, tiene 5 hijos, estos no querían estudiar
ninguno así que tenía que hacer algo para que ellos tuvieran trabajo también.
En 1986, le tocó la lotería y gracias a ello compró una casa en la calle Orquendo, allí creó
su primer restaurante.
su primer restaurante.
A medida que el tiempo y los años iban pasando y la empresa fue siendo más próspera,
en 1971, tuvo que comprar un local que se ubicaba justo al lado de esta casa y se terminó
cambiando de domicilio.
en 1971, tuvo que comprar un local que se ubicaba justo al lado de esta casa y se terminó
cambiando de domicilio.
En 1987, pone en marcha otro bar, pues el bar que tenía se le había vuelto a quedar pequeño
y decidió comprar otro para tener más espacio, pero esta vez sin abandonar el antiguo.
Este se situaba más al frente del mar, en el barrio de La Atunara donde está el puerto
pesquero, especializado en pescados de la zona. En la aventura le acompañan sus cuatro
hijos: Manolo, Cristóbal, José y Antonio. Manolo se independiza y pone en marcha el
establecimiento actual en la avenida Menéndez Pelayo, frente a la playa. Hoy en día le
ayudan sus 5 hijos, los Tomillero Morejón, que trabajan en el bar.
y decidió comprar otro para tener más espacio, pero esta vez sin abandonar el antiguo.
Este se situaba más al frente del mar, en el barrio de La Atunara donde está el puerto
pesquero, especializado en pescados de la zona. En la aventura le acompañan sus cuatro
hijos: Manolo, Cristóbal, José y Antonio. Manolo se independiza y pone en marcha el
establecimiento actual en la avenida Menéndez Pelayo, frente a la playa. Hoy en día le
ayudan sus 5 hijos, los Tomillero Morejón, que trabajan en el bar.
El local es luminoso y decorado de forma funcional. Tienen un pequeña barra y luego mesas
que se extienden por el comedor. Junto a la barra un expositor de pescados y mariscos y l
a cocina en la que trabajan a destajo hasta 3 freidoras. El local suele llenarse especialmente
los fines de semana de gente que va buscando la buena materia prima y la acertada fritura
del establecimiento. Se puede comer a base de raciones y medias raciones. La oferta
depende del pescado que haya entrado en el puerto, aunque suelen tener molla, el nombre
que se le da a la brótola en la localidad, un pescado muy apreciado en el Campo de Gibraltar.
También muy demandados los calamares fritos, la gallineta o los salmonetes. Tanto la molla
como unos gambones los ofrecen con un finísimo rebozado de harina y huevo. Para
acompañar la ensalada mixta de la casa, muy sencilla pero exquisita con lechuga, tomate,
cebolla, atún y aceitunas.
que se extienden por el comedor. Junto a la barra un expositor de pescados y mariscos y l
a cocina en la que trabajan a destajo hasta 3 freidoras. El local suele llenarse especialmente
los fines de semana de gente que va buscando la buena materia prima y la acertada fritura
del establecimiento. Se puede comer a base de raciones y medias raciones. La oferta
depende del pescado que haya entrado en el puerto, aunque suelen tener molla, el nombre
que se le da a la brótola en la localidad, un pescado muy apreciado en el Campo de Gibraltar.
También muy demandados los calamares fritos, la gallineta o los salmonetes. Tanto la molla
como unos gambones los ofrecen con un finísimo rebozado de harina y huevo. Para
acompañar la ensalada mixta de la casa, muy sencilla pero exquisita con lechuga, tomate,
cebolla, atún y aceitunas.
SOBRE ÉL
En el corazón de la localidad gaditana de La Línea de la Concepción, se halla Hermanos
Tomilleros, un restaurante tradicional especializado en la elaboración de pescados y mariscos
frescos. Su cocina casera y andaluza, con influencia mediterránea, te ofrece los mejores
platos marineros de la región. Entre su carta encontrarás huevos de choco frito, mero, dorada,
chocos, gambas o almejas. Deleita a tu paladar con el auténtico sabor a mar. Hermanos
Tomilleros no te decepcionará.
Tomilleros, un restaurante tradicional especializado en la elaboración de pescados y mariscos
frescos. Su cocina casera y andaluza, con influencia mediterránea, te ofrece los mejores
platos marineros de la región. Entre su carta encontrarás huevos de choco frito, mero, dorada,
chocos, gambas o almejas. Deleita a tu paladar con el auténtico sabor a mar. Hermanos
Tomilleros no te decepcionará.
ESPECIALIDADES
Mariscos. Pescaito frito. Tiramisú.
Precio medio: 15€.
Ambiente: Familiar
Bueno para: Comidas, cenas, celebraciones particulares.
Servicios: Se admiten reservas, abierto los Domingos, tapas, servicio con camareros.
Facilidades: Climatizado.
Tipos de Pago: Se admiten tarjetas.
PLANIFICA TU VISITA
Tiempo máximo de espera: 15 min, de 12:30 a 16:00
Promedio de permanencia: Entre 45 min y 1.5 h
DIRECCIÓN Y TELÉFONO
Av. Menéndez Pelayo, 125, 11300 La Línea de la Concepción, Cádiz
ALGUNAS OPINIONES DE CLIENTES SOBRE LA COMIDA
Las mejores gambas que he probado en mi vida, y no exagero en absoluto, qué cosa más
buena. El resto del pescado está espectacular también.
buena. El resto del pescado está espectacular también.
El dueño es un señor encantador. El género con el que trabajan es inmejorable.
El personal súper eficiente, rápidos y amables.
No es un sitio de grandes lujos pero la comida sí que lo es.
Para repetir 1000%
Unos amigos de la Línea me llevaron a este sitio único en pescado.
El expositor es una auténtica Lonja.
Manolo el dueño me llevó a la cocina y pocas veces he visto una cocina tan limpia.
El precio muy barato. A 30 euros el rodaballo, la dorada. Unos salmonetes exquisitos, y
gambones rebozados.
gambones rebozados.
Quini en la barra un gran profesional.
Su hermano hace una tarta de queso que conviene probar.
Volveré pronto a la Línea solo para ir a comer a este puerto pesquero.
También hablaremos un poco sobre el barrio de La Atunara donde empezó toda la vida
pesquera de esta ciudad:
pesquera de esta ciudad:
La Atunara es un barrio de La Línea de la Concepción (Cádiz), situado a orillas del mar
Mediterráneo, al norte de la playa de Levante, junto al puerto del mismo nombre. Es de
población tradicionalmente pesquera y personalidad propia dentro del conjunto urbano
linense.
Mediterráneo, al norte de la playa de Levante, junto al puerto del mismo nombre. Es de
población tradicionalmente pesquera y personalidad propia dentro del conjunto urbano
linense.
No nació como un barrio, sus orígenes se pierden en la memoria de los más antiguos del
lugar, posiblemente de origen fenicio o romano (la base arenosa y las construcciones en
madera no han dejado pruebas arqueológicas que constaten este origen), las primeras
constancias escritas del asentamiento datan de unos 640 años antes que naciera la propia
ciudad (escaramuzas con moros y muerte de Alfonso XI). Tanto a linenses como a los
atunareños se les llaman cariñosamente "piojosos", este apodo, muy posiblemente tengan
relación con el hecho de que el citado monarca muriera de peste cerca de Gibraltar,
transmitida ésta por y a través de los piojos.
lugar, posiblemente de origen fenicio o romano (la base arenosa y las construcciones en
madera no han dejado pruebas arqueológicas que constaten este origen), las primeras
constancias escritas del asentamiento datan de unos 640 años antes que naciera la propia
ciudad (escaramuzas con moros y muerte de Alfonso XI). Tanto a linenses como a los
atunareños se les llaman cariñosamente "piojosos", este apodo, muy posiblemente tengan
relación con el hecho de que el citado monarca muriera de peste cerca de Gibraltar,
transmitida ésta por y a través de los piojos.
Otra de las pocas referencias de la Atunara en los libros de historia, menciona al lugar
cuando la zona pertenecía al reino meriní de Granada, la influencia musulmán en la pesca
ha quedado patente en el uso de almadrabas en la zona. A modo de hipótesis, tomando este
punto de la historia como referencia y dado la crudeza del clima cuando azota el viento de
levante, se supone que las primeras moradas en la Atunara fueron chozas o estructuras
similares, posiblemente durante bastante tiempo. Conforme creció la necesidad de reparar
las maderas de las embarcaciones surgirían los primeros calafates o carpinteros de ribera,
calafates que contribuirían necesariamente con sus saber en reparar y mejorar las viviendas
y estructuras de madera. Posteriormente junto a estas, empezarían a crearse los primeros
edificios de mampostería al llegar los constructores de la Línea de Contravalación de Gibraltar,
ya que anteriormente no había materiales para llevarlas a cabo ni se tiene constancia de
ninguna otra vivienda de mampostería en la ciudad, anterior a la línea de contravalación,
exceptuando por supuesto la torre vigía de Torrenueva como edificio. Estas dos clases de
viviendas, madera y mampostería, coexistieron hasta bien avanzado el siglo XX, en la mayoría
de los casos, las diferencias entre tener una casa de mampostería o de madera denotaba
quienes pertenecían o no a las clases más pudientes, estando todas o casi todas, sin legalizar
y sin papeles de escrituras hasta hace pocas décadas. A partir de la década de los 60, esto
dejó de ser así, el cemento fue imponiéndose y la barracas de madera fueron desapareciendo
paulatinamente.
cuando la zona pertenecía al reino meriní de Granada, la influencia musulmán en la pesca
ha quedado patente en el uso de almadrabas en la zona. A modo de hipótesis, tomando este
punto de la historia como referencia y dado la crudeza del clima cuando azota el viento de
levante, se supone que las primeras moradas en la Atunara fueron chozas o estructuras
similares, posiblemente durante bastante tiempo. Conforme creció la necesidad de reparar
las maderas de las embarcaciones surgirían los primeros calafates o carpinteros de ribera,
calafates que contribuirían necesariamente con sus saber en reparar y mejorar las viviendas
y estructuras de madera. Posteriormente junto a estas, empezarían a crearse los primeros
edificios de mampostería al llegar los constructores de la Línea de Contravalación de Gibraltar,
ya que anteriormente no había materiales para llevarlas a cabo ni se tiene constancia de
ninguna otra vivienda de mampostería en la ciudad, anterior a la línea de contravalación,
exceptuando por supuesto la torre vigía de Torrenueva como edificio. Estas dos clases de
viviendas, madera y mampostería, coexistieron hasta bien avanzado el siglo XX, en la mayoría
de los casos, las diferencias entre tener una casa de mampostería o de madera denotaba
quienes pertenecían o no a las clases más pudientes, estando todas o casi todas, sin legalizar
y sin papeles de escrituras hasta hace pocas décadas. A partir de la década de los 60, esto
dejó de ser así, el cemento fue imponiéndose y la barracas de madera fueron desapareciendo
paulatinamente.
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